También indexado como: Función
Inmune, Función Inmunitaria
El sistema inmunológico es una intrincada red de tejidos, órganos, células y
sustancias químicas especializados. En él participan los ganglios linfáticos,
el bazo, la médula ósea, el timo y las amígdalas, al igual que los linfocitos
(glóbulos blancos sanguíneos especializados), los anticuerpos y el
interferón.
¿Cuáles son los síntomas?
Los síntomas de una disminución en la función inmunológica incluyen resfriados y
gripes frecuentes, infecciones parasitarias
recurrentes, infecciones leves que se vuelven graves, infecciones oportunistas (causadas por
microorganismos que por lo general están bien controlados por un sistema
inmunológico saludable, como toxoplasmosis, criptococosis, y citomegalovirus) y cáncer.
¿Cómo se trata?
La terapia con medicamentos que requieren receta incluye antibióticos preventivos y
medicamentos que refuerzan al sistema inmunológico, como interferon (Roferon-A®,
IntronA, Infergen®) e interleukin (Proleukin®).
El tratamiento para la disminución en la función inmunológica incluye
vacunas contra la gripe, los pneumococos (causantes de cierto tipo de neumonía), la hepatitis, el tétanos y otras infecciones, junto
con precauciones para reducir el riesgo de exposición a agentes infecciosos.
Suplementos nutricionales que pueden ser beneficiosos
- Minerales y vitaminas múltiples (para personas mayores): La mayor
parte de los estudios doble ciego, aunque no todos, han demostrado que las personas de edad
avanzada que toman una fórmula con vitaminas y minerales múltiples poseen una mejor
función inmunológica.
- Vitamina E (Para personas mayores)
(200 UI diarias): La vitamina E mejora algunas mediciones de la inmunidad celular en las
personas mayores. Según una investigación doble ciego, estos efectos son más
pronunciados con 200 UI diarias que con dosis menores (60 UI diarias) o mayores (800 UI
diarias).
- Beta caroteno (40,000 a
150,000 UI diarias): En personas mayores, un suplemento de entre 40,000 y 150,000 UI al
día de beta caroteno incrementó la actividad de las llamadas células asesinas
naturales, aunque no ocurrió lo mismo con otras mediciones de la inmunidad. En estudios
controlados con placebo, los suplementos de beta caroteno (25,000 a 100,000 UI diarias)
incrementaron el número de algunos glóbulos blancos y mejoraron las funciones
inmunológicas que combaten el cáncer en personas sanas.
- Lactobacillus
acidophilus: De uno a dos mil millones de unidades formadoras de colonias de
Lactobacillus acidophilus al día se considera como la cantidad mínima para
mantener saludable la microflora intestinal.
- Aceite de pescado (Ácidos
grasos omega-3 sólo para pacientes graves o para quienes se recuperan de una
cirugía)
- Glutamina (Sólo para la
prevención de infecciones posteriores al ejercicio en atletas de alto rendimiento)
- Vitamina C (Para reducir la
duración de los resfriados): De 600 a 4,000 mg al día.
- Zinc (para personas mayores)
Hierbas que pueden ser beneficiosas
- Andrographis (Andrographis
paniculata): En un estudio doble ciego se demostró que la andrographis redujo con
éxito la severidad del resfriado común. Un estudio preliminar sugiere además
que podría evitar el inicio de un resfriado en personas sanas. Se considera que estos
efectos se deben a una mejora en la acción del sistema inmunológico debido a los
componentes conocidos como andrografólidos.
- Ashwagandha (Withania
somnifera): La ashwagandha se considera como un estimulante general del sistema
inmunológico y se le conoce como un tónico o adaptógeno, una hierba con
múltiples acciones generales que contrarrestan los efectos del estrés y promueven la
salud. Para evaluar mejor estas afirmaciones es necesario realizar más estudios.
- Ginseng asiático
(Panax ginseng) (100 mg de extracto estandarizado dos veces al día): Un estudio
doble ciego encontró que tomar 100 mg de extracto estandarizado de ginseng asiático
dos veces al día mejoró la función inmunológica.
- Equinácea (Echinacea
purpurea, E. angustifolia, E. pallida) (De 3 a 5 ml de tintura, tres veces al día, o
300 mg en cápsulas, tres veces al día): La evaluación de los resultados de los
estudios sugiere que la equinácea acelera la recuperación del resfriado común, aparentemente a través de la
estimulación inmunológica. La equinácea sólo debe usarse durante periodos
cortos y no para la prevención del resfriado.
- Eleutero: El eleutero, o ginseng
siberiano, también se ha usado tradicionalmente para reforzar al sistema
inmunológico. Una investigación preliminar rusa apoyó este uso tradicional. En
un estudio doble ciego se observó que las personas saludables que tomaron 10 ml de
tintura de eleutero tres veces al día tuvieron un incremento en ciertos linfocitos T
importantes para el funcionamiento inmunológico normal. No se han estudiado estos efectos
en personas con la función inmunológica debilitada. Aunque la dosis de eleutero que
se usó en esta prueba fue excepcionalmente alta, no se observaron efectos
colaterales.
Cambios en la dieta que pueden ser beneficiosos
- Azúcar: Todas las formas de azúcar refinada que se han
estudiado (incluyendo la miel) interfirieron con la habilidad de los glóbulos blancos
para destruir a las bacterias. La importancia de este efecto en relación con las
infecciones en humanos todavía no está clara.
Cambios en el estilo de vida que pueden ser beneficiosos
- Peso: Tanto una excesiva delgadez como la obesidad pronunciada se asocian con respuestas deficientes
del sistema inmunológico. La obesidad aumenta el riesgo de infección, al menos en pacientes hospitalizados,
según demuestran estudios preliminares.
- Ejercicio: La actividad física moderada y regular tiene efectos
positivos en algunas mediciones de la función inmunológica, y se ha demostrado que
reduce el riesgo de infecciones en las vías respiratorias altas. Sin embargo, el
ejercicio muy intenso y prolongado, como correr un maratón o el entrenamiento excesivo
pueden, a corto plazo, incrementar el riesgo de presentar infecciones.
Otros enfoques
- Técnicas de disminución del estrés: Aunque el sistema
inmunológico se suprime en periodos de estrés, una nutrición adecuada
podría ayudar a mantener fuerte el sistema inmunológico y a combatir los efectos
dañinos del estrés. El estrés mental y emocional crónico puede reducir la
función inmunológica, pero no se sabe con certeza si este efecto es suficiente para
incrementar el riesgo de infecciones o cáncer. Sin embargo, se ha observado que la
función inmunológica mejora cuando se utilizan técnicas de reducción del
estrés como ejercicios de relajación, bio-retroalimentación y otras
técnicas, aunque no en todos los estudios se ha encontrado un efecto significativo.
Copyright © 2003 Healthnotes, Inc. Todos los derechos reservados.
www.healthnotes.com
La información que se presenta en Healthnotes tiene carácter
meramente informativo. Está basada en estudios científicos (ya sea en humanos,
animales o in vitro), en experiencia clínica o en el uso tradicional, como se cita en
cada artículo específico. Los resultados que se mencionan podrían no
presentarse necesariamente en todas las personas. Muchas de las enfermedades que se describen
pueden tratarse también con medicamentos, ya sea que requieran receta o no. En caso de
tener algún problema de salud y antes de utilizar cualquiera de los suplementos o de
hacer algún cambio en los medicamentos que se le hayan recetado, consulte a su
médico o a su farmacéutico. La información está vigente hasta julio de
2004.