(Alcohol Withdrawal)
También indexado como: Síndrome de Privación de Alcohol
El síndrome de abstinencia del alcohol es un conjunto de síntomas que se presentan por la falta de alcohol en una persona que es adicta al alcohol, ya sea psicológica o fisiológicamente.
Cuadro resumen
| Clasificación | Vitaminas, suplementos y hierbas |
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Por lo general, la persona sufre una resaca que puede ser moderada o grave y que dura varios días. Los síntomas pueden incluir malestar estomacal, cefalea, temblores o nerviosismo, una sensación generalizada de ansiedad o ataques de pánico e insomnio que puede alternarse con pesadillas. También puede presentarse un incremento en la frecuencia cardiaca y respiratoria y en la temperatura corporal. En un pequeño porcentaje de alcohólicos, el síndrome de abstinencia puede causar manifestaciones graves como alucinaciones, delirium tremens (DT) o convulsiones generalizadas.
Los tratamientos que pueden adquirirse sin receta contienen suplementos de vitaminas B, incluyendo tiamina.
Los tratamientos médicos que se realizan en centros de desintoxicación pueden iniciarse con una inyección de vitamina B1 en los casos en que hay desnutrición. Para tratar los síntomas agudos de abstinencia más graves, generalmente se recetan medicamentos depresores del sistema nervioso, como las benzodiacepinas diazepam (Valium®) y lorazepam (Ativan®), y la dosis se va reduciendo después de tres a cinco días. En ocasiones se utilizan también bloqueadores beta adrenérgicos como atenolol (Tenormin®) y propranolol (Inderal®).
El tratamiento posterior incluye una nutrición adecuada, la ingestión de líquidos y reposo.
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La información que se presenta en Healthnotes tiene carácter meramente informativo. Está basada en estudios científicos (ya sea en humanos, animales o in vitro), en experiencia clínica o en el uso tradicional, como se cita en cada artículo específico. Los resultados que se mencionan podrían no presentarse necesariamente en todas las personas. Muchas de las enfermedades que se describen pueden tratarse también con medicamentos, ya sea que requieran receta o no. En caso de tener algún problema de salud y antes de utilizar cualquiera de los suplementos o de hacer algún cambio en los medicamentos que se le hayan recetado, consulte a su médico o a su farmacéutico. La información está vigente hasta septiembre de 2005.