(Bursitis)
La bursitis es una inflamación de una o más bursas (bolsas llenas de líquido que reducen la fricción en torno a las articulaciones).
Cuadro resumen
| Clasificación | Vitaminas, suplementos y hierbas |
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La bursitis aguda causa dolor, sensibilidad sobre la bursa inflamada y un arco de movimiento limitado. Después de una bursitis aguda, posterior a un ejercicio poco común o una distensión, pueden presentarse ataques de bursitis crónica. Los ataques pueden durar desde unos cuantos días a varias semanas y se caracterizan por dolor espontáneo, hinchazón y dolor al tacto.
Los medicamentos anti inflamatorios no esteroideos que se venden sin receta, como aspirin (Bayer®, Ecotrin®, Bufferin®), el ibuprofen (Advil®, Motrin®, Nuprin®) y naproxen (Aleve®), pueden ser adecuados para tratar el dolor asociado con la bursitis.
Los anti inflamatorios no esteroideos de dosis altas, que requieren receta médica, incluyen ibuprofen (Motrin®), naproxen (Anaprox®, Naprosyn®), etodolac (Lodine®) e indomethacin (Indocin®), y se prescriben cuando los medicamentos de venta sin receta no resultan efectivos. También se utilizan analgésicos narcóticos, incluyendo codeine (Tylenol® con codeína) e hydrocodone (Vicodin®, Lortab®). Con frecuencia se recetan corticosteroides como prednisone (Deltasone®) y methylprednisolone (Medrol®) para reducir el dolor y la inflamación. Pueden ser necesarias inyecciones de corticosteroides como la methylprednisolone (Depo-Medrol®) para reducir la inflamación en casos crónicos graves. En casos de bursitis aguda no infectada pueden aplicarse inyecciones de anestésicos locales, como la lidocaine (Xylocaine®), en caso de que otros medicamentos no logren aliviar el dolor.
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La información que se presenta en Healthnotes tiene carácter meramente informativo. Está basada en estudios científicos (ya sea en humanos, animales o in vitro), en experiencia clínica o en el uso tradicional, como se cita en cada artículo específico. Los resultados que se mencionan podrían no presentarse necesariamente en todas las personas. Muchas de las enfermedades que se describen pueden tratarse también con medicamentos, ya sea que requieran receta o no. En caso de tener algún problema de salud y antes de utilizar cualquiera de los suplementos o de hacer algún cambio en los medicamentos que se le hayan recetado, consulte a su médico o a su farmacéutico. La información está vigente hasta septiembre de 2005.