El cáncer mamario es un tumor maligno en el pecho, común en las mujeres y raro en
los hombres. Se caracteriza por la reproducción descontrolada de células que dan
origen a tumores, con la posibilidad de que algunas de ellas se diseminen a otros sitios
(metástasis).
¿Cuáles son los síntomas?
El diagnóstico del cáncer mamario se efectúa generalmente cuando la mujer o
su médico descubren una masa que no duele en uno de los pechos. En los últimos
años, el diagnóstico del cáncer mamario comienza a menudo con resultados
sospechosos de exámenes o mamografías de rutina, sin que se presente ningún
síntoma. En casos más avanzados, pueden presentarse cambios en el contorno del pecho
afectado y, con el tiempo, el tumor se vuelve fijo.
Si el cáncer mamario se extiende a partes distantes del cuerpo (metástasis a
distancia), los síntomas dependen del sitio al que el cáncer se haya extendido. Por
ejemplo, si el cáncer se extiende a los huesos, con frecuencia causa dolor en ellos; si
se extiende al cerebro, por lo general provoca síntomas neurológicos, como dolores
de cabeza que no responden a la aspirin. Cuando se extiende a una parte distante del cuerpo,
el cáncer mamario provoca pérdida intensa de peso, una anemia intratable que produce
fatiga y finalmente la muerte.
¿Cómo se trata?
El tratamiento médico conocido como quimioterapia se aplica generalmente a la
mayoría de las pacientes con cáncer mamario e incluso a muchas mujeres con la
enfermedad en las primeras etapas (de ganglios negativos). En general la quimioterapia se
administra después de la cirugía, aunque a las mujeres con tumores grandes a menudo
se les trata antes de la cirugía. Los fármacos más usados en la quimioterapia
para tratar a mujeres con cáncer mamario incluyen una combinación de lo siguiente:
cyclophosphamide (Cytoxan®, Neosar®), methotrexate (Folex®, Rheumatrex®),
fluorouracil (5-FU, Adrucil®, Efudex®, Fluoroplex®) y doxorubicin
(Adriamycin®, Rubex®, Doxil®). El tamoxifen, un anti-estrógeno
(Nolvadex®), se da a pacientes con cáncer mamario cuya enfermedad se ha clasificado
como positiva para receptores de estrógenos; las demás pacientes con cáncer
mamario generalmente no reciben tamoxifen. Algunas pacientes con cáncer mamario avanzado
positivo a receptores de estrógenos también reciben medicamentos inhibidores de la
aromatasa, que interfieren con la capacidad del cuerpo para producir estrógenos. Entre
estos medicamentos están el letrozole (Femara®), anastrozole (Arimidex®),
formestane(Lentaron®), vorazole (Rizivor®) y exemestane (Aromasin®).
Cada vez más, las mujeres con cáncer mamario noinvasivo (carcinoma
canalicular in situ) se tratan con una variedad de opciones quirúrgicas y radiación,
dependiendo de varios factores (llamados criterios de Van Nuys) que determinan el riesgo de
que se convierta en un cáncer mamario invasivo (potencialmente mortal). El carcinoma
lobulillar in situ por lo general no se considera como cáncer mamario, sino sólo
como un factor de riesgo para desarrollarlo. A la mayor parte de las mujeres con cáncer
mamario invasivo se les ofrece inicialmente una de dos opciones: ya sea la extirpación
del tumor (mastectomía parcial) combinada con extirpación de los ganglios
linfáticos axilares, seguida por radiación, o la extirpación del seno
(mastectomía) combinada con la extirpación de los ganglios linfáticos axilares.
En muy pocos casos, a las pacientes que se someten a mastectomía se les recomienda un
tratamiento con radiación después de la cirugía.
Suplementos nutricionales que pueden ser beneficiosos
- Ácido fólico: Un
suplemento de ácido fólico para lograr un consumo total diario (entre la comida y
los suplementos) de 600 µg o más, podría ayudar a prevenir el cáncer
mamario entre las mujeres que toman alcohol.
Hierbas que pueden ser beneficiosas
- Hongo nube (Coriolus versicolor): El Coriolus es un hongo chino
del cual se dice que mejora la función
inmunológica. Se han realizado varios estudios de un extracto japonés de este
hongo, llamado krestín polisacárido (PSK) y sus efectos en mujeres con cáncer
mamario, pero los resultados han sido variables. Aunque los productos extraídos con agua
caliente a partir del hongo nube están disponibles en Estados Unidos y pueden adquirirse
sin receta médica, el grado en que estos productos herbales logran los efectos del PSK
japonés todavía se desconoce.
- Eleutero (Eleutherococcus
senticosus, Acanthopanax s.): El eleutero, también conocido como ginseng siberiano,
ha demostrado incrementar la función
inmunológica en estudios preliminares en pacientes con cáncer mamario. Estos
estudios por lo general emplearon dosis de 1 a 2 ml de extracto líquido tomados tres
veces al día durante por lo menos un mes. Varios estudios encontraron que hubo menos
efectos secundarios de las terapias convencionales entre quienes tomaron extractos de
eleutero.
- Visco (Viscum album): Un
estudio doble ciego en mujeres con cáncer mamario (todas tratadas con quimioterapia)
descubrió que aquellas que recibieron inyecciones de visco mejoraron su respuesta
inmunológica y su calidad de vida, en comparación con aquellas a quienes se
aplicó un placebo. El uso de preparados de visco orales no se ha estudiado aún en
pacientes con cáncer mamario. Las inyecciones de visco (por lo general un producto
llamado Iscador®) sólo pueden recetarlas los médicos y no pueden conseguirse
fácilmente en Estados Unidos.
- Té verde: En un estudio
japonés, el consumo del té verde se asoció con un aumento en el lapso de
supervivencia y una disminución de la diseminación del cáncer a los ganglios
linfáticos en las mujeres en las primeras etapas del cáncer mamario, pero no en
pacientes en etapas más avanzadas. Se descubrió que las tasas de recurrencia fueron
las más bajas entre quienes tomaban al menos cinco tazas al día.
Cambios en la dieta que pueden ser beneficiosos
- Alcohol: El consumo de alcohol se asocia con un mayor riesgo de
desarrollar cáncer mamario, en especial entre mujeres con una ingesta baja de ácido
fólico.
- Fibra: El consumo de cantidades
relativamente abundantes de granos enteros (con un alto contenido de fibra) se asocia con un
riesgo menor de desarrollar cáncer mamario. Puede lograrse un mayor consumo de fibra si
se cambia el consumo de arroz y harinas blancas por sus contrapartes integrales, o el de
productos de harina blanca o harinas mixtas por productos 100% de trigo entero, galletas de
centeno entero y mezclas para hot cakes con cascarilla.
- Vegetarianismo: Las mujeres vegetarianas tienen menores niveles de
estrógeno que las que consumen carne, lo que posiblemente explique la menor incidencia de
cáncer mamario que se ha reportado entre las mujeres vegetarianas.
- Frutas y verduras: Algunos estudios sugieren que el consumo de cantidades
relativamente grandes de frutas y verduras se asocia con un menor riesgo de desarrollar
cáncer mamario; sin embargo, estas asociaciones no se han comprobado.
- Tomates: Los tomates contienen
licopeno, un antioxidante con una estructura similar al beta caroteno. Estudios preliminares han demostrado que
consumir más tomates o tener niveles más elevados de licopeno en sangre se asocia
con un menor riesgo de contraer cáncer mamario.
- La carne y cómo se cocina: La mayor parte de los estudios, aunque no
todos, encontraron que el consumo de carne se asocia con un mayor riesgo de contraer
cáncer mamario. Este efecto adverso de la carne parece más pronunciado cuando se
consume bien cocida que cuando se cocina ligeramente.
- Pescado: Se ha informado que quienes consumen pescado tienen un riesgo
menor de contraer cáncer mamario.
- Café: La mayoría de los estudios han mostrado que las mujeres
que consumen café no corren un mayor riesgo de cáncer mamario que las que no lo
toman.
- Aceite de oliva: El consumo del aceite de oliva se asoció con un
riesgo menor de cáncer mamario en varios estudios preliminares.
- Grasas en la dieta: Hay algunas pruebas de que consumir grandes
cantidades de grasas saturadas, derivadas de alimentos como carne y productos lácteos,
aumenta el riesgo de padecer cáncer mamario. Sin embargo, las investigaciones son
contradictorias.
- Soya: Las mujeres en los países asiáticos donde el consumo de
soya es alto por lo general tienen una menor incidencia de cáncer mamario. Sin embargo,
los hábitos alimentarios en estos países son tan diferentes de las dietas de los
países con alto riesgo que atribuir la protección contra el cáncer mamario
específicamente al consumo de soya es prematuro. Aunque hay evidencias que demuestran que
el consumo de soya reduce el riesgo de cáncer mamario, las investigaciones en esa
área son contradictorias. De hecho, algunos estudios en animales y ciertas pruebas
circunstanciales en humanos sugieren que el consumo de soya podría en realidad
incrementar el riesgo de cáncer mamario.
- Azúcar: Estudios preliminares han informado sobre la asociación
entre un alto consumo de azúcar o de alimentos que la contienen y un mayor riesgo de
cáncer mamario, aunque estos resultados no aparecen de modo uniforme en las
investigaciones publicadas.
Cambios en el estilo de vida que pueden ser beneficiosos
- Ejercicio: La mayoría de los estudios, aunque no todos, han
demostrado que las mujeres que se ejercitan tienen un menor riesgo de desarrollar cáncer
mamario. Además, se dice que el ejercicio aeróbico reduce la depresión y
ansiedad en mujeres a quienes ya se les diagnosticó cáncer mamario.
- La conexión del cuerpo y la mente: Se ha encontrado que la
exposición al estrés psicológico debilita la respuesta del sistema inmunológico de las pacientes con
cáncer mamario. Se ha informado que un fuerte apoyo social mejora la respuesta del
sistema inmunológico de las pacientes. Sin embargo, la investigación de la
relación entre los factores psicológicos y el riesgo de desarrollar o morir de
cáncer mamario no es concluyente.
- Sobrepeso: El exceso de peso
aumenta el riesgo de cáncer mamario posmenopáusico. Sin embargo, antes de la
menopausia, el exceso de peso no sólo no aumenta el riesgo de padecer cáncer
mamario, sino que parece asociarse con un riesgo ligeramente menor en mujeres
jóvenes.
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La información que se presenta en Healthnotes tiene carácter
meramente informativo. Está basada en estudios científicos (ya sea en humanos,
animales o in vitro), en experiencia clínica o en el uso tradicional, como se cita en
cada artículo específico. Los resultados que se mencionan podrían no
presentarse necesariamente en todas las personas. Muchas de las enfermedades que se describen
pueden tratarse también con medicamentos, ya sea que requieran receta o no. En caso de
tener algún problema de salud y antes de utilizar cualquiera de los suplementos o de
hacer algún cambio en los medicamentos que se le hayan recetado, consulte a su
médico o a su farmacéutico. La información está vigente hasta septiembre
de 2005.