La depresión es un padecimiento que se caracteriza por sentimientos de infelicidad y
desesperanza. Puede ser una respuesta a una situación estresante, a desequilibrios
hormonales, anormalidades bioquímicas u otras causas.
¿Cuáles son los síntomas?
Para diagnosticar la depresión se necesitan al menos cinco de los siguientes
síntomas.
- Estado de ánimo abatido.
- Desinterés y falta de gusto al realizar todas o la mayoría de las actividades,
la mayor parte del día, casi todos los días.
- Pérdida o aumento de peso importante cuando no se sigue una dieta (por ejemplo,
más del 5% de peso corporal en un mes).
- Insomnio o sueño excesivo casi todos los
días.
- Agitación o depresión en los movimientos voluntarios de los músculos casi a
diario.
- Fatiga o pérdida de energía casi diariamente; sensación de inutilidad o de
culpa excesiva o inapropiada casi todos los días.
- Disminución en la capacidad para concentrarse o pensar y tomar decisiones casi a
diario.
- Pensamientos recurrentes de muerte (no sólo el temor a morir), ideas suicidas
frecuentes sin un plan específico, o bien un intento de suicidio o plan específico
para cometerlo.
¿Cómo se trata?
Los antidepresivos que se recetan con más frecuencia son los inhibidores selectivos de
la recaptación de serotonina (SSRIs), como fluoxetine (Prozac®), paroxetine
(Paxil®), sertraline (Zoloft®) y citalopram (Celexa®). Los antidepresivos
tricíclicos, como amitriptyline (Elavil®), imipramine (Tofranil) y doxepin
(Sinequan®), todavía se utilizan con frecuencia, al igual que otros agentes como
trazodone (Desyrel®), bupropion (Wellbutrin®) y venlafaxine (Effexor®). Los
inhibidores de la MAO, como la phenelzine (Nardil®) y la tranylcypromine (Parnate®),
pocas veces se recetan.
El apoyo psicológico es parte esencial de la terapia.
Suplementos nutricionales que pueden ser beneficiosos
- Ácido fólico (Para
personas con deficiencia de folato): Una deficiencia del ácido fólico (una vitamina
B) puede trastornar el estado de ánimo. Un gran porcentaje de personas deprimidas tienen
niveles bajos de ácido fólico. Cualquiera que sufra de depresión crónica
debe consultar a un médico para evaluar una posible deficiencia de ácido
fólico. Quienes tienen niveles anormalmente bajos de ácido fólico pueden
recibir un tratamiento de corto plazo con dosis elevadas de esta sustancia (10 mg al
día).
- Hierro (Sólo para personas con
deficiencia de hierro): Se sabe que la deficiencia de hierro afecta el estado de ánimo y
exacerba la depresión. Las personas a quienes no se ha diagnosticado una deficiencia de
hierro mediante un análisis de sangre no deben tomar suplementos de hierro.
- Vitamina B6 (Para mujeres que
toman anticonceptivos orales): Los anticonceptivos orales pueden agotar las reservas de
vitamina B6 del organismo, un nutriente esencial para mantener las funciones cerebrales
normales. En estudios doble ciego, se ha visto que las mujeres que sufren de depresión y
falta de vitamina B6 mientras están tomando anticonceptivos orales por lo general
responden al tratamiento con un suplemento de vitamina B6. Varios estudios indican
también que los suplementos de vitamina B6 pueden ayudar a aliviar la depresión
relacionada con el síndrome premenstrual (SPM).
- Vitamina B12 (Para personas con
deficiencia de vitamina B12): La deficiencia de vitamina B12 puede provocar perturbaciones en
el estado de ánimo que responden bien al tratamiento con suplementos de B12. La
depresión causada por falta de vitamina B12 puede presentarse en ausencia de anemia. Las
dosis elevadas de vitamina B12 sólo pueden proporcionarse al organismo en una
solución inyectable, misma que debe administrar un profesional médico
calificado.
- DHEA: Las personas aquejadas de
depresión que estén considerando tomar DHEA deben consultar antes a su
médico.
- Aceite de pescado: De 7 a 10 gramos
diarios de ácidos grasos omega-3 durante cuatro meses.
- Inositol: Las pruebas preliminares
indican que las personas con depresión pueden tener niveles bajos de inositol. Un
suplemento con dosis elevadas de inositol (12 gramos al día durante cuatro semanas) puede
incrementar las reservas del cuerpo hasta en un 70%.
- L-fenilalanina: Las cantidades
recomendadas varían desde 75 mg al día hasta 3-4 gramos al día. Incluso las
dosis de apenas 75 a 200 mg al día de D,L-fenilalanina pueden ser efectivas en pacientes
con depresión.
- L-tirosina: Para el tratamiento de
pacientes con depresión, varios médicos recomiendan probar un suplemento de
L-tirosina durante 12 semanas. Las investigaciones publicadas han empleado dosis muy elevadas
(100 mg por cada 2.2 libras o kilo de peso corporal, o casi 7 gramos al día en un adulto
promedio). No se sabe si estas dosis tan altas son necesarias para producir el efecto
antidepresivo.
- Melatonina: Las personas aquejadas
de depresión que estén considerando tomar melatonina deben consultar antes a su
médico.
- Selenio: En los estudios, las dosis
administradas variaron entre 100 y 226.5 µg diarios y se asociaron con una mejoría
en los síntomas.
- Vitamina B6 (para síndrome premenstrual): Muchos médicos sugieren que las
mujeres que sufren de depresión relacionada con el síndrome premenstrual tomen de
100 a 300 mg de vitamina B6 al día, una dosis que requiere la supervisión de un
médico.
Hierbas que pueden ser beneficiosas
- Hipérico (Hypericum
perforatum): Los extractos de hipérico (con 0.3% de hipericina; 900 mg al día)
se encuentran entre los medicamentos más usados por los doctores en Alemania para el
tratamiento de la depresión leve a moderada. El uso del extracto de hipérico ha dado
como resultado en varios estudios una mejoría en los síntomas de la depresión
leve a moderada. Las investigaciones más recientes sugieren, sin embargo, que la
hipericina podría no ser el compuesto antidepresivo en el hipérico, y está
comenzando a prestarse atención a un compuesto llamado hiperforina. Como antidepresivo,
el hipérico debe tomarse bajo supervisión médica entre cuatro y seis semanas,
para comprobar su efectividad. De ser posible, debe tomarse con las comidas.
Cambios en la dieta que pueden ser beneficiosos
- Eliminar las comidas que produzcan reacciones alérgicas: Aunque
algunos estudios han arrojado resultados contradictorios, varias pruebas doble ciego han
mostrado que las alergias a algunos alimentos pueden provocar síntomas mentales,
incluyendo depresión. Las personas con depresión que no respondan a otros
tratamientos naturales o convencionales deben consultar a un médico para descartar una
posible hipersensibilidad a algún alimento.
- Restricción del azúcar y la cafeína: Las personas con
depresión han informado que su estado de ánimo mejora cuando dejan de consumir
azúcar y cafeína. Cuánto de este efecto se debe a evitar el azúcar y
cuánto a dejar la cafeína es un factor que todavía se desconoce. Sin embargo,
se considera que las personas que beben café tienen entre 58 y 66% menos riesgo de
cometer suicidio, en comparación con quienes no toman café. No obstante, la
depresión puede ser un síntoma de la adicción a la cafeína. Así pues,
el consumo de cafeína (sobre todo a través del café) se ha ligado,
paradójicamente, tanto a una mejora en el estado de ánimo como a la depresión,
en distintas investigaciones. Las personas con depresión pueden tratar de evitar la
cafeína y el azúcar durante una semana, para ver cómo afectan estas sustancias
a su estado de ánimo.
Cambios en el estilo de vida que pueden ser beneficiosos
- Ejercicio: Las investigaciones han demostrado que una rutina de
ejercicios afecta positivamente a los neurotransmisores y ayuda a combatir la depresión.
Apenas tres horas a la semana de ejercicio aeróbico pueden reducir profundamente el nivel
de depresión.
Otros enfoques
- Terapia de comportamiento cognitiva, orientación
psicológica
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La información que se presenta en Healthnotes tiene carácter
meramente informativo. Está basada en estudios científicos (ya sea en humanos,
animales o in vitro), en experiencia clínica o en el uso tradicional, como se cita en
cada artículo específico. Los resultados que se mencionan podrían no
presentarse necesariamente en todas las personas. Muchas de las enfermedades que se describen
pueden tratarse también con medicamentos, ya sea que requieran receta o no. En caso de
tener algún problema de salud y antes de utilizar cualquiera de los suplementos o de
hacer algún cambio en los medicamentos que se le hayan recetado, consulte a su
médico o a su farmacéutico. La información está vigente hasta septiembre
de 2005.