También indexado como: Hepatitis B,
Hepatitis C, Hepatitis Viral Aguda, Hepatitis Viral Crónica
La hepatitis es una enfermedad del hígado que puede ser resultado del prolongado abuso del alcohol,
infecciones o de la exposición a diversas sustancias químicas y medicamentos.
Dado que la hepatitis es potencialmente muy peligrosa, su tratamiento debe llevarlo a cabo un
profesional de la salud.
¿Cuáles son los síntomas?
La hepatitis viral aguda va desde un padecimiento leve, similar a una gripe, hasta una
infección abrumadora que produce insuficiencia hepática y la muerte. La fase inicial
se caracteriza por pérdida del apetito, malestar, náusea, vómito y fiebre. Los
signos incluyen oscurecimiento de la orina e ictericia (la piel y la parte blanca del ojo se
ponen amarillas). La hepatitis crónica puede ser asintomática o puede manifestarse
como malestar, fatiga, pérdida del apetito y fiebre ligera.
¿Cómo se trata?
La terapia para la hepatitis crónica de tipos B y C está evolucionando y puede
incluir interferon (PEG-Intron®, Roferon-A®, Intron A®, Infergen®), el
antiviral ribavirin (Rebetrol®) y medicamentos inmunomoduladores. La hepatitis autoinmune
por lo general se trata con corticosteroides, como prednisone (Deltasone®).
La hepatitis aguda por lo general sana sin necesidad de medicamentos. El tratamiento de la
hepatitis crónica incluye dejar de consumir los agentes que provocan la enfermedad, como
el alcohol. En las etapas finales de ciertos tipos de hepatitis (por lo general no es el caso
de la hepatitis B), puede requerirse un transplante de hígado para evitar un desenlace
mortal.
Suplementos nutricionales que pueden ser beneficiosos
- Flavonoides (catechina) (De 500 a
750 mg tres veces al día; usarse bajo supervisión médica): En algunos estudios,
aunque no en todos, la catechina fue benéfica para pacientes con hepatitis viral aguda,
lo mismo que para pacientes con hepatitis crónica. La cantidad típica que se
utilizó en las pruebas exitosas fue de 500 a 750 mg tres veces al día. Aunque la
catechina se encuentra en varias plantas, ninguna contiene los niveles suficientes para
alcanzar la dosis usada en los estudios; por ello es necesario emplear suplementos de
catechina. Debido a sus efectos secundarios, raros pero posibles, la catechina sólo debe
usarse bajo supervisión médica.
- Extractos de timo: 200 mg
tres veces al día de extractos sin procesar, o 40 mg tres veces al día de
proteínas purificadas.
- S-adenosilmetionina (SAMe) (1,600 mg al
día orales u 800 mg al día intravenosos): Se ha observado que la SAMe ayuda a
aliviar el flujo de bilis bloqueado (colestasis), una complicación común en la
hepatitis crónica.
Hierbas que pueden ser beneficiosas
- Bupleurum: Pruebas preliminares
han mostrado que la fórmula sho-saiko-to que contiene bupleurum puede ayudar a reducir
los síntomas y los niveles de enzimas hepáticas en sangre tanto en niños como
en adultos con hepatitis viral crónica activa. La cantidad de sho-saiko-to que se utiliza
generalmente es de 2.5 gramos tres veces al día. El sho-saiko-to no debe usarse junto con
una terapia de interferon, ya que puede incrementar el riesgo de neumonitis, una
inflamación potencialmente peligrosa de los pulmones.
- Regaliz (Glycyrrhiza
glabra) (intravenoso): Uno de los componentes activos del regaliz, el glycyrrhizin, se
emplea comúnmente en Japón como terapia inyectada para las hepatitis B y C. En
pruebas de laboratorio, el glycyrrhizin también bloqueó al virus de la hepatitis A.
No se sabe si el extracto de regaliz oral, rico en glycyrrhizin, sea efectivo contra la
hepatitis. Dado que el glycyrrhizin puede provocar
presión alta y otros problemas, sólo debe tomarse cuando se lo recomiende un
profesional de la salud.
- Cardo mariano (Silybum
marianum) (que proporcione 420 mg de silimarin diarios): El silimarin, el flavonoide que
se extrae del cardo mariano, se ha estudiado como terapia para tratar todo tipo de
enfermedades hepáticas. Para la hepatitis aguda, los estudios doble ciego han arrojado
resultados contradictorios. Se informó que un preparado de silimarin combinado con
fosfatidilcolina ayudó a pacientes con hepatitis viral crónica.
- Peonía: Los estudios preliminares demostraron que la raíz de
peonía roja es útil (para reducir los niveles de enzimas hepáticas o los
síntomas o ambos) en personas con hepatitis viral.
Cambios en el estilo de vida que pueden ser beneficiosos
- Medicamentos con o sin receta: Hay muchos medicamentos de venta con
receta que pueden, en raros casos, provocar hepatitis, lo mismo que las grandes cantidades de
niacina o niacinamida (formas de vitamina B3). Tomar
un exceso de acetaminophen o de otros analgésicos puede dañar al hígado, de
modo que debe evitarse el consumo excesivo de este tipo de medicamentos. Las personas con
hepatitis deben preguntar a su médico si algún medicamento que vayan a tomar puede
poner en riesgo su hígado.
- Buena higiene: En el caso de la hepatitis infecciosa (viral), es
necesaria una buena higiene para evitar contagiar a otros la infección. El virus de la
hepatitis A puede extenderse fácilmente a través de la comida que manejan personas
infectadas; por tanto, las personas con hepatitis A deben lavarse muy bien las manos
después de ir al baño y no deben manejar alimentos en su trabajo. Los virus de la
hepatitis B y C se transmiten por contacto sexual o por la sangre.
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La información que se presenta en Healthnotes tiene carácter
meramente informativo. Está basada en estudios científicos (ya sea en humanos,
animales o in vitro), en experiencia clínica o en el uso tradicional, como se cita en
cada artículo específico. Los resultados que se mencionan podrían no
presentarse necesariamente en todas las personas. Muchas de las enfermedades que se describen
pueden tratarse también con medicamentos, ya sea que requieran receta o no. En caso de
tener algún problema de salud y antes de utilizar cualquiera de los suplementos o de
hacer algún cambio en los medicamentos que se le hayan recetado, consulte a su
médico o a su farmacéutico. La información está vigente hasta septiembre
de 2005.